El legado de la justicia penal en Querétaro: de la consolidación a los nuevos retos de impunidad.

La reciente presentación de resultados de México Evalúa ofrece una radiografía sobre el estado de la justicia en nuestro país. En este nuevo análisis, centrado específicamente en el fenómeno de la impunidad, el estado de Querétaro se posiciona en el sexto lugar con menor índice de impunidad a nivel nacional. Si bien mantenerse entre las diez entidades con mejores resultados es un logro relevante, este nuevo enfoque nos invita a reflexionar sobre la trayectoria ascendente que el sistema de justicia penal de nuestro estado ha mantenido durante casi una década.

Un liderazgo consolidado: El Modelo Cosmos.

No se puede entender el panorama actual sin recordar el impacto del estudio “Hallazgos”, la métrica previa de México Evalúa que, tras años de seguimiento minucioso a la consolidación del Sistema de Justicia Penal Oral, llegó a su fin con los resultados relativos a 2023, para dar paso a este nuevo esquema de medición.

Durante siete años consecutivos, Querétaro se erigió como el referente absoluto en la materia, obteniendo el primer lugar nacional en dicho estudio. Este liderazgo no fue producto de la casualidad, sino de la implementación y fortalecimiento del Modelo Cosmos, una estrategia de gestión interinstitucional que permitió:

  • Coordinación efectiva entre policías, peritos, fiscales, defensores y jueces.
  • Transparencia y rendición de cuentas en cada etapa del proceso penal.
  • Eficiencia operativa en el desahogo de audiencias y la aplicación de salidas alternas.

Este historial de excelencia colocó a la justicia queretana en la cúspide de la evaluación nacional, demostrando que la profesionalización y el respeto al debido proceso son la ruta más clara hacia el fortalecimiento del Estado de Derecho.

La transición hacia la medición de la impunidad.

El informe actual de México Evalúa señala un cambio de paradigma. Al centrar el análisis exclusivamente en el tema de la impunidad —donde solo 1 de cada 10 casos se resuelve en el país—, los indicadores se vuelven más rigurosos.

Ocupar la sexta posición nacional en este rubro confirma que Querétaro sigue siendo un bastión de legalidad frente a un contexto nacional complejo. Sin embargo, también marca una hoja de ruta: el desafío ya no solo es tener un sistema operativo y coordinado (como se premió durante los años del primer lugar en “Hallazgos”), sino garantizar que esa estructura traduzca su eficiencia en una reducción drástica de la cifra de delitos sin castigo.

Reflexión final

Como profesionales del derecho y ciudadanos comprometidos, debemos reconocer el sólido cimiento que nos otorgaron esos siete años de liderazgo nacional. El reto actual es elevar los estándares de este nuevo modelo de medición, tomando como base la experiencia del sistema de justicia penal oral que ya ha demostrado ser capaz de estar en lo más alto.

La justicia no es una meta estática, sino un proceso de mejora continua. Querétaro tiene la estructura, el talento humano y la historia de éxito necesaria para seguir liderando la transformación jurídica de México.

Comparto aquí un video al respecto.