En el marco del Día del Juzgador Mexicano (7 de marzo) y del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), les presentó a las primeras juzgadoras en el Poder Judicial del Estado de Querétaro, derivado de una investigación que realicé como integrante de la Asociación Mexicana de Mujeres Juezas y Magistradas, A.C.
El 7 de marzo se conmemora el Día del Juzgador Mexicano, porque ese día, pero de 1815, se instaló el Primer Tribunal de la América Mexicana, en Ario de Rosales, Michoacán, que fue el antecedente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
La primera juez de primera instancia fue la licenciada Senorina Contreras Zúñiga, originaria de Corregidora, Querétaro. Formó parte de la generación 1955-1960, conformada por tan solo 12 estudiantes de los cuales ella era la única mujer, en la Facultad de Derecho de nuestra universidad. Está reconocida como la primera abogada de El Pueblito.
El 22 de febrero de 1971, es designada Juez Mixto de Primera Instancia del Distrito Judicial de Tolimán; posteriormente del Distrito Judicial de Cadereyta y por último, en Jalpan, del 1 de abril de 1975 al 16 de abril de 1978.
Falleció el 1 de julio de 1996 a la edad de 61 años.
La licenciada Elvia Estela Guadarrama Gutiérrez fue la primera Juez Municipal de Querétaro (en ese tiempo los juzgados municipales no dependían del Poder Judicial), nombrada en 1969 cuando solo existía un juzgado en el municipio. Su trayectoria en los tres poderes del Estado, así como en el ámbito municipal, refleja una vocación profunda de servicio público y una vida dedicada a fortalecer las instituciones.
Y la licenciada Sonia Alcántara Magos se convirtió en 1979 en la primera Magistrada y posteriormente, en 1981, en la primera Presidenta del Tribunal Superior de Justicia del Estado. Su liderazgo no solo transformó la judicatura, sino que trascendió al ámbito legislativo, notarial y académico, consolidando una carrera ejemplar al servicio del derecho.
Estas tres mujeres no solo ocuparon por primera vez un cargo, cuando las condiciones no eran favorables para las mujeres en el ámbito jurídico. Lo dignificaron. Por ello, durante mi gestión como presidente del Poder Judicial, les hicimos un homenaje y sus nombres están grabados, como las primeras juzgadoras, en el Auditorio del Nuevo Palacio de Justicia.
Hoy, su legado no es solo histórico: es vigente. Nos recuerda que la igualdad sustantiva no es concesión, sino conquista; que la justicia se construye todos los días con valentía y responsabilidad.
En su memoria y en su ejemplo, reafirmo mi compromiso con una justicia más abierta, más humana y plenamente incluyente.
Porque honrar a nuestras pioneras es también asumir la responsabilidad de continuar su obra.

