Con una de las grandes figuras de la justicia constitucional contemporánea.
Tuve el privilegio de escuchar y dialogar con el juez Albie Sachs durante la conferencia internacional Justice Matters, celebrada en La Haya y organizada por HiiL (The Hague Institute for Innovation of Law), a la que fui invitada como única juzgadora mexicana.
La historia de Albie Sachs es una de las más extraordinarias que he conocido en el mundo jurídico. Como abogado luchó contra el régimen del apartheid en Sudáfrica, defendiendo los derechos de las personas perseguidas por un sistema basado en la discriminación racial. Por ello fue detenido, encarcelado y obligado al exilio. En 1988 sufrió un atentado con bomba organizado por agentes del régimen, que le costó un brazo y la visión de un ojo.
Sin embargo, lejos de responder con odio o venganza, convirtió el sufrimiento en una convicción aún más profunda por la dignidad humana, la reconciliación y el Estado de Derecho.
Tras la llegada de la democracia, fue nombrado integrante del primer Tribunal Constitucional de Sudáfrica, donde contribuyó a construir una de las jurisprudencias más influyentes del mundo en materia de derechos humanos, igualdad, dignidad y justicia constitucional.
Escucharlo fue una lección de vida. Su testimonio demuestra que la independencia judicial no es una abstracción académica, sino una conquista que muchas personas han defendido incluso a costa de su propia integridad física.
También nos recuerda que la justicia puede ser una fuerza transformadora cuando se ejerce con valentía, humanidad y compromiso democrático.
A pesar de todo lo que sufrió, el juez Sachs sigue creyendo en la necesidad de fortalecer instituciones judiciales independientes, accesibles y comprometidas con la protección de los derechos fundamentales.
Su vida es prueba de que la adversidad puede destruir a una persona, pero también puede convertirla en un referente moral para generaciones enteras.

